CALIBRACIÓN DE EQUIPOS

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIAPAS

FACULTAD DE CIENCIAS AGRONÓMICAS

CAMPUS V

REPORTE : CALIBRACION DE EQUIPOS.

MATERIA: MALEZAS

FACILITADOR DE LA MATERIA:

José Alfredo Medina Meléndez

ALUMNO:

CESAR EVELIO ESPINOSA GOMEZ

5 ª Semestre Grupo “A”

Villa flores Chiapas, Octubre de 2011

INTRODUCCION

Mediante aspersión, se aplican la mayoría de los plaguicidas y sobre todo los herbicidas; consiste en colocar el plaguicida sobre el objetivo en forma líquida, fraccionando la mezcla de aspersión en pequeñas gotas. El objetivo, es colocar el producto plaguicida en forma líquida, a la dosis adecuada, en el lugar propicio para tenga la acción biológica que de él se espera.Es la determinación en el campo de la cantidad o volumen de mezcla que se aplicará en un área determinada.

Objetivo

  • Que el alumno aprenda a calibrar la aspersora de mochila y la que se monta al tractor.

REVISION DE LITERATURA.

Aspersoras de mochila manual. Es el equipo más utilizado por la mayoría de los agricultores con pequeñas superficies de cultivo (1 a 10 hectáreas). Constan de un tanque de plástico o metal con capacidad de 10 a 15 l, una bomba de pistón o de diafragma, manguera con llave de paso y lanza con boquilla. Generalmente presentan una sola boquilla, pero se les pueden adaptar aguilones de dos a cuatro boquillas para lograr anchos de banda de hasta de 3 m.

Aspersoras montadas al tractor. Los componentes básicos de este tipo de equipo son: tanque para la mezcla de aspersión, bomba, sistema de agitación, regulador de presión, manómetro, llave de paso, mangueras de conducción, aguilón y boquillas. Los tanques deben tener una capacidad acorde al uso que se les va a dar y tractor donde se van a montar, ser fáciles de llenar y limpiar por dentro y resistir la corrosión; los más empleados son de plástico y fibra de vidrio.

Las bombas pueden ser de diafragma, pistones, rodillos o centrífugas; las dos primeras aunque son las más caras, tienen más versatilidad de usos, ya que alcanzan altas presiones e impulsan considerable flujo de aspersión; las de rodillos y centrífuga bombean suficiente caudal de líquido, sin embargo, no alcanzan altas presiones. Es indispensable que los componentes se encuentren en buen estado para un adecuado funcionamiento y calibración del equipo.

El aguilón debe ser lo suficientemente estable para que no oscile vertical u horizontalmente; su altura deber ser ajustable de 50 cm. hasta 1.5 m sobre el nivel del suelo; además, es necesario que disponga de un sistema de brazos articulados, para plegarlos durante el transporte. Las boquillas constituyen el elemento clave de la aspersora, su elección determinará cuanto líq uido será aplicado, la uniformidad de la aplicación y el grado de deriva que pueda ocurrir; las boquillas de abanico son las que deben emplearse para aplicar herbicidas, operan en un rango de presiones de 25 a 50 libras por pulgada cuadrada (PSI) que equivale a 1.75 a 3.5 kg./cm2; en el mercado existen varios tipos con diferentes espectros de aspersión y variedad de gastos, por lo cual es recomendable consultar los catálogos respectivos.

CALIBRACIÓN DE LOS EQUIPOS DE APLICACIÓN

Concepto de calibración

La mayoría de los agricultores y técnicos, cuando “calibran” los equipos de aplicación sólo calculan su gasto por hectárea, y con ello determinan cuanto producto ponerle al depósito del equipo, se olvidan tal vez de lo más importante, que El objetivo de una calibración, es realizar los arreglos y ajustes necesarios del equipo de aplicación para poder “colocar el ingrediente activo en el lugar o espacio adecuado y en cantidad suficiente, para llevar a cabo su acción biológica.

Para cumplir con ello, se deberá tomar en cuenta el problema que se desea combatir, tipo de plaguicida empleado, desarrollo del cultivo, clima, etc.; por ejemplo, en la aplicación de herbicidas preemergentes, se busca formar una película uniforme sobre el terreno a manera de sello, siendo en este caso muy importante, el adecuado traslape entre las boquillas cuando se usa un aguilón, o bien entre una pasada y otra. El traslape incorrecto da como resultado franjas con insuficiente cantidad de plaguicida o bien una sobredosificación del mismo, que en el caso de herbicidas se traducen en fallas en el control o bien fitotoxicidad al cultivo por exceso de producto.

En aplicaciones al follaje, frecuentemente el plaguicida no se deposita adecuadamente sobre las hojas, ya sea porque las gotas no alcanzan a impactar sobre las superficies; impactan y rebotan; o bien, que por su tamaño resbalan. En los tres casos anteriores la aplicación es mala, ya que no se logra depositar una película uniforme de plaguicida sobre la superficie de follaje tratada. Es importante conocer si el producto es de contacto o de acción sistémica; en el primer caso, se debe lograr suficiente cubrimiento de las plantas, se recomiendan 50 gotas/cm2, de no ser así, la acción del herbicida será deficiente. Para producto sistémicos basta que sobre cada planta se deposite suficiente herbicida, para que éste se mueva y lleguen hasta el sitio de acción; no obstante, se recomienda revisar que sobre el follaje se deposite al menos una cobertura de entre 10 y 20 gotas/ cm2.

Mezcla de aspersión

Antes de agregar los plaguicidas al agua que se usará en la mezcla de aspersión, debe revisarse la calidad de ésta, en algunos casos cuando sea alcalina, será necesario acidificarla; si es dura (más de 320 ppm de cationes), será conveniente agregarle ablandadores para evitar que parte del ingrediente activo sea inactivado.

Posteriormente, habrá que revisar que las gotas se extiendan y formen películas, de no ser así, las gotas resbalarán y se perderán. Comúnmente la cera cuticular de las hojas de las plantas, ocasiona repelencia hacia el agua que es usada como vehículo, haciendo que las gotas conserven su forma esférica, no se extiendan y escurran. El tipo y cantidad de pelos existentes sobre la superficie de las hojas dificultan también el mojado. Los surfactantes o tensoactivos con propiedades humectantes, puede hacer que los líquidos asperjados reduzcan su tensión superficial, y con ello las gotas disminuyan su ángulo de contacto y se extiendan formando una película sobre las superficies.

Todos los herbicidas (de contacto y sistémicos) y demás agroquímicos aplicados al follaje (insecticidas, funguicidas, fertilizantes foliares etc.) que deban atravesar la cutícula, pared celular y membrana plasmática de las células para llevar a cabo su actividad pueden incrementar su acción al agregarles coadyuvantes penetrantes; dichas sustancias pueden ser necesarias cuando las condiciones del medio no son propicias para el crecimiento de las plantas (baja humedad relativa, baja humedad del suelo y altas temperaturas) ya que las capas de cera se compriman entre si, y los estomas se cierran para proteger a la planta de la deshidratación, ello ocasiona dificultad para que los herbicidas penetren y se transloquen. Existen formulaciones comerciales que requieren que se les adicione estos coadyuvantes para que tengan actividad. No obstante, debe ponerse atención, que el exceso de “penetrante” puede ocasionar daños a los cultivos, al hacer que se incremente la cantidad de agua transpirada por reducción de las cubiertas protectoras de las hojas, o que se pierda selectividad al no lograr la planta destoxificar el exceso de herbicida que penetra.

Selección de las boquillas hidráulicas

Las boquillas hidráulicas consisten en pequeños orificios por donde se hace pasar la mezcla de aspersión a alta presión, obligando a los líquidos a fraccionarse en pequeñas gotas. Además regulan la salida del flujo, y a medida que se incrementa en ellas la presión, aumentan su gasto y las gotitas que producen son cada vez más pequeñas. Existen diferentes tipos de boquillas hidráulicas en cuanto a material de fabricación, espectro de aspersión y gasto. Cada una fue diseñada para usos específicos. Las de cono hueco, forman nubes de pequeñas gotitas y son capaces de cubrir el haz y envés de las hojas; en general, se utilizan para aplicar insecticidas y fungicidas. Las de cono lleno, forman gotas de medianas a grandes y son utilizadas para tratar sitios específicos, por ejemplo insecticidas a la base de los tallos y cogollos de plantas, fungicidas a la raíz, y herbicidas sobre las hileras de los cultivos.

Boquillas de abanico

Se usan comúnmente para aplicar herbicidas. Las de abanico plano estándar con extremos decrecientes son usadas para aplicaciones totales, tanto al suelo como al follaje de las plantas. Siendo muy importante el traslape entre las boquillas, el cual debe ser de un 50%. Si las boquillas están colocadas a una distancia de 50 centímetros una de otra en el aguilón, cada boquilla deberá cubrir un ancho de banda de 75 cm. Si se asperja con mochila manual, y las hileras del cultivo están a una distancia de 80 cm, deberá levantarse la lanza para que el cubrimiento del abanico sea de 120 cm, procurando repartir el traslape, 20 cm a cada lado.

Las boquillas de abanico plano uniforme deben emplearse para hacer aplicaciones dirigidas entre las hileras del cultivo, de productos no selectivos; o bien, sobre la hilera de los cultivos cuando se va a realizar o ya se realizó una escarda. Son señaladas con las mismas siglas que las boquillas de abanico plano estándar, sólo que traen además la letra “E” (even), que significa “uniforme”, por ejemplo son muy comunes las boquilla 8003E, 9503E, 11004E, etc. Los primeros números indican el ángulo del espectro de aspersión, y los dos últimos el gasto en galones por minuto. Existen ángulos de aspersión de 40°, 65°, 80°, 95°, 110° y 150°. Los gastos van de 0.067, 0.1, 0.2, 0.3, 0.4, hasta 1.0 galón por minuto. En las boquillas de abanico plano estándar, plano uniforme, fuera de centro y doble abanico, la señalización del gasto está dado a 40 libras por pulgada cuadrada. La boquilla 8002, indica que asperja un gasto de 0.2 galones por minuto, con un ángulo de 80°, cuando es operada a 40 PSI. Frecuentemente en los folletos de los fabricantes la presión viene indicada en “bares”, por lo que es necesario realizar las transformaciones pertinentes (1 bar = 14.22 PSI).

Las boquillas de chorro “TK” floodjet, Turbofloodjet, asperjan con un ángulo aproximado de 150°, no son muy uniformes, pero si muy útiles para efectuar aplicaciones con bandas anchas, de productos postemergentes sistémicos o aplicados al suelo. Las boquillas de doble abanico, son usadas para aplicaciones posemergentes cuando se tiene exceso de follaje y se quiere asegurar el máximo cubrimiento. Las de chorro “Turbojet” presentan ángulos de 110°, los extremos son decrecientes facilitando el traslape; producen gotas grandes y son útiles para reducir la deriva. Las “DGTEEJET” o de antideriva producen gotas grandes y se emplean con productos de alta volatilidad, existencia de viento o altas temperaturas. Las “Off Center” (OC) o fuera de centro, forman el abanico hacia uno de los lados, y son útiles para aplicar bandas de plaguicida sobre la base las plantas, sin pasar el centro de la boquilla por encima de ellas.

Boquillas de cono hueco

Las boquillas hidráulicas de “cono”, son utilizadas para aplicar insecticidas y funguicidas sobre follaje de plantas. Con este tipo se tiene penetración del plaguicida al interior del follaje, ya que un mismo punto puede ser alcanzado bajo diferentes direcciones, a diferencia de las de abanico que sólo presentan una dirección. Las boquillas “C” de cono hueco estándar o cono ajustable, son las más comunes en las aspersoras manuales, existentes en el mercado, con ellas se puede asperjar desde chorros de gotas muy grandes y volúmenes altos, hasta espectros tipo nube de gotas pequeñas sobre el follaje de plantas, con volúmenes bajos.

Cobertura y volumen de aspersión

Se llama así, al porcentaje o proporción de la superficie cubierta por las gotas asperjadas, y al número de gotas por cm2 que se depositan sobre un objetivo particular. La importancia que esto reviste es la siguiente: los productos de contacto (paraquat, glifosinato de amonio, etc.) requieren coberturas lo más grande posible sobre objetivo, ya que no presentan movilidad dentro de las plantas, y aunque se aplique la dosis recomendada, si no existe buen cubrimiento, sobre el follaje puede obtenerse mal control. Los productos de acción sistémica (glifosato, 2,4-D, dicamba, etc.) no requieren de un completo cubrimiento sobre el follaje para tener buena acción, basta con que se depositen en cada planta un organismo, la cantidad suficiente de plaguicida para llevar cabo la acción biológica.

La cobertura que se logra depositar sobre un objetivo varía en forma proporcional al volumen de líquido asperjado; sin embargo, al incrementar los volúmenes de aspersión (litros por hectárea) la productividad del equipo aplicador (hectáreas por hora) disminuye considerablemente. Comúnmente los agricultores buscan “la efectividad del plaguicida” saturando por completo el follaje de las plantas tratadas, provocando con ello que mucho del plaguicida asperjado escurra al suelo y se pierda. Por ejemplo, si con 200 litros ha-1 de volumen de aspersión es suficiente para saturar el follaje del cultivo o maleza tratada, al incrementar el volumen de aspersión a 400 litros litros ha-1 para asegurar un completo cubrimiento, solamente la mitad de líquido asperjado será retenido, y por tal motivo, sólo la mitad de del producto tendrá acción biológica, existiendo la posibilidad de un mal control.

Si la recomendación de la aplicación ha sido hecha en base a una concentración (ppm, g/l, ml/l, %, etc.) y asperjando el follaje hasta que escurra (saturación) el plaguicida, normalmente se logra un buen control, sólo que el costo de la aplicación resultará mayor en función del líquido que se pierde y de la menor productividad de los equipos de aplicación. El caso contrario ocurre cuando se disminuye al mínimo los volúmenes de aspersión, no se satura follaje y no se presenta escurrimiento; en este caso, si no se tiene cuidado en lograr la cobertura suficiente sobre objetivo, los productos plaguicidas no llevarán a cabo una buena actividad.

Tamaño agota

La cobertura del objetivo se incrementa también al fraccionar más las gotas asperjadas, por ejemplo, al dividir una gota de 1.0 mm de diámetro y formar gotas con un diámetro de la mitad de la original (0.50 mm), se producirán ocho gotas (2 X 2 X 2 = 8); si en vez de ello, se requieren gotas sólo de la tercera parte (0.333 mm) de la gota inicial, se podrá obtener 27 gotas (3 X 3 X 3 = 33 = 27); hora bien, si se divide la gota a la décima parte (0.10 mm = 100 micras), de ella saldrán 1,000 gotas (10 X 10 X 10). Los tres casos antes expuestos son posibles, ya que las gotas de aspersión pueden variar desde 2,000 micras (2.0 mm) en el caso de aspersiones que saturan el follaje, hasta 50 micras (0.050 mm) en las aplicaciones de ultrabajo volumen.

Entre más gotas se produzcan, se tendrá más probabilidad de cubrir adecuadamente los objetivos, pues cada gota es un proyectil más; la dificultad estriba, en que las gotas llegan a ser tan pequeñas, que permanecen flotando a manera de aerosol, y nunca se depositen sobre objetivo (suelo o follaje). Tamaños de gota por arriba de 70 micras logran depositarse sobre los objetivos bajo condiciones óptimas de aplicación (sin viento, con temperatura de 20 °C y una humedad relativa mayor a 60%); bajo condiciones diferentes, estas mismas gotas pueden evaporarse rápidamente o ser arrastradas por el viento fuera del área de aplicación. En general se ha determinado que las gotas de 250 micras presentan buen tamaño para aplicar herbicidas bajo diferentes condiciones.

El tamaño de las gotas asperjadas con boquillas hidráulicas, puede reducirse de la siguiente manera: incrementando la presión (las boquillas de abanico pueden ser operadas dentro del rango de 20 a 50 libras por pulgada cuadrada al hacer aplicaciones de herbicidas); asperjado con boquillas de menor gasto (entre más pequeño es el orificio de salida, es menor el diámetro de las gotas); empleando boquillas de mayor ángulo y reduciendo la tensión superficial de la mezcla de aspersión. En el caso de boquillas rotativas, el tamaño de las gotas se disminuye al incrementar la velocidad de giro.

Concentración y dosis

Cuando se efectúan aplicaciones de plaguicidas, se debe tomar en cuenta los siguientes principios: a) Solamente el producto plaguicida tiene acción biológica; b) El agua empleada en la mezcla de aspersión, sólo sirve como vehículo; y c) Lo más importante de la aplicación, es colocar la cantidad necesaria del plaguicida sobre el objetivo. En base a lo anterior, cabe preguntarnos lo siguiente antes de cada aplicación: ¿Las recomendaciones de aplicación de los plaguicidas deben hacerse en litros de producto comercial por superficie de cultivo (L/ha) o manejar una determinada concentración en mililitros de plaguicida por litro de agua (ml/l, g/l, ppm, etc.)?. Los dos tipos de recomendaciones pueden tener validez, pero ambas también pueden ser erróneas. En aplicaciones al suelo lo más correcto es recomendar L/ha de plaguicida, no importa la cantidad de agua con que se aplique; la dosis variará con el tipo de textura del suelo; los suelos arcillosos requerirán mayor cantidad de producto, mientras que en los arenosos se necesitarán menores cantidades para lograr similares controles.

Cuando se hacen aplicaciones al follaje, la dosis (L/ha) debe estar determinada precisamente por la cantidad de follaje de la maleza o del cultivo que se quiera proteger. Sin embargo, es difícil catalogar un “poco follaje”, “medio”, o “mucho follaje”. Por esa razón, para aplicaciones al follaje frecuentemente se dan dos tipos de indicaciones: a) cuando se desconoce la cantidad de follaje, se recomienda una concentración (ml de producto por litro de agua), empleando un volumen que sature el objetivo; el problema surge cuando se utilizan equipos que no cubren completamente (no mojan suficientemente el follaje) y por tanto subdosifican y ocasionan mal control. b) La otra indicación en litros de producto por hectárea, se da precisamente cuando se conoce o se estima el tamaño de la maleza, siendo frecuente que en estos casos se recomiende también algún rango de volumen de aspersión de acuerdo al tipo de producto (de contacto o sistémico).

Para hacer compatibles las dos indicaciones (ml/l y L/ha), puede hacerse lo siguiente: con un equipo que sature el follaje (100% de cobertura) deberá calcularse el volumen de aplicación por hectárea de éste, luego multiplicarlo por la concentración recomendada del herbicida, para obtener así, la dosis por hectárea.

Por ejemplo, si para un determinado tamaño de maleza se recomienda una concentración efectiva de 5 ml de plaguicida por litro de agua con una aspersión a punto de saturación y, suponiendo que el equipo gaste para ello 300 l/ha de aspersión; al usar otro equipo que no sature y sólo gaste 100 l/ha, se deberá poner una concentración tres veces mayor (15 ml/L de agua), para que la cantidad de herbicida sobre el objetivo sea igual en ambos casos (1.5 l/ha).

Gasto por hectárea.

Existen varias formas de calcular el gasto por hectárea de cualquier equipo, una de ellas, consiste en medir el gasto que se tiene al asperjar sobre una pequeña superficie y luego extrapolarlo a toda la hectárea; su desventaja estriba, en que es difícil efectuar los ajustes del equipo para que se asperje una cantidad predeterminada. Otra es medir las variables que intervienen: gasto por boquilla o de todo el aguilón, distancia entre boquillas o el ancho de la franja tratada por cada pasada y la velocidad de marcha; posteriormente se hacen los cálculos respectivos y se hacen si es necesario, los ajustes a dichas variables para asperjar una cantidad predeterminada. A continuación se describen algunos pasos que pudieran seguirse para calibrar una aspersora montada a tractor.

Calibración de una aspersora montada al tractor

1. Revisión del equipo. Se debe revisar que el equipo se encuentre completo, en buen estado y bien montado sobre tractor; debe disponer de las siguientes partes: depósito con tapa amplia y cedazo de llenado, manguera de succión, filtro, bomba, manguera para alta presión, válvula de siete pasos, regulador de presión, manómetro, mangueras de distribución, aguilón, cuerpos de boquillas y boquillas. Poner suficiente agua en el depósito, al menos la requerida para operar con todas boquillas durante de 10 minutos. Estacionar el equipo en el terreno donde se va a efectuar la aplicación y revisar su funcionamiento. La bomba del equipo debe estar bien instalada y trabajar adecuadamente, sin excesiva vibración ni ruidos anormales.

2. Posición del aguilón y sus boquillas. Todas las boquillas deben de estar a la misma distancia una de otra en el aguilón, ser del mismo gasto y ángulo de aspersión; y estar con la misma dirección respecto al aguilón, aproximadamente con un ángulo de 10º respecto de éste. No deben de existir fugas de agua, ni chocar entre si la aspersión de las boquillas, tampoco deben impactarse las gotas con piezas del mismo equipo. El aguilón debe quedar horizontal a la superficie del terreno, para ello las boquillas deberán de estar a la misma altura sobre el suelo. Primero se nivela la sección central del aguilón ajustando los brazos del enganche, y enseguida se mide la altura en la parte central. Posteriormente se mide la altura en los extremos del aguilón, y su altura se ajusta por medio de los tirantes.

3. Ajuste de presión y gasto de boquillas. Se pone a funcionar la bomba y se esperja con todo el aguilón a la presión deseada, por ejemplo para herbicidas lo recomendable es de 40 libras por pulgada cuadrada, con un mínimo de 25 y un máximo de 50. Se revisa la aspersión de cada una de las boquillas, las boquillas tapadas se destapan y limpian los filtros, las boquillas dañadas se cambian. Con el auxilio de un cronómetro, un recipiente y una probeta, se mide el gasto de cada una de las boquillas. Luego se calcula la media de todas, si alguna presenta una variación de un 10% respecto de la media; deberá revisarse: puede estar tapada, dañada o ser de diferente gasto. En los dos últimos casos deberá cambiarse.

4. Altura del aguilón. El siguiente paso es determinar la altura del aguilón a la que debe trabajar el equipo de aspersión sin que provoque franjeados. Aproximadamente una tercera parte del ancho total que cubre una boquilla es para traslape. Por ejemplo, si las boquillas están a 50 cm una de otra, la altura mínima sobre suelo deberá ser aquella con la cual se cubren 75 cm con cada boquilla. Cuando no existe riesgo de deriva de la aspersión, se recomienda efectuar aspersiones con doble o triple cubrimiento, ajustando el aguilón a la altura requerida. Una vez determinada la altura, deberá operarse el equipo, y revisar si se está logrando un cubrimiento uniforme sobre el terreno; no deben de existir franjas o zonas con mayor o menor concentración de gotas, si esto es así, deberá corregirse el problema (altura).

5. Velocidad de marcha. Se determinará la posición en la caja de velocidades, a la que puede ser operado el tractor, asperjando el equipo con las mismas revoluciones por minuto del motor a las que fue ajustado el manómetro del equipo de aspersión durante la medición del gasto de las boquillas.

6. Gasto por hectárea. Existen varias formas de calcular el gasto por hectárea de cualquier equipo, una de ellas, consiste en medir el gasto que se tiene al asperjar sobre una pequeña superficie y luego extrapolarlo a toda la hectárea; su desventaja estriba, en que es difícil efectuar los ajustes del equipo para que se asperje una cantidad predeterminada (ensayo y error). Los pasos a seguir pueden ser los siguientes:

  • Llenar el tanque con agua.
  • Ajustar la presión del equipo dentro del rango recomendado para las boquillas empleadas.
  • Seleccionar una velocidad de marcha que pueda ser mantenida fácilmente de acuerdo a las condiciones del terreno.
  • Asperjar sobre una superficie conocida.
  • Determinar el volumen de agua utilizado.
  • Calcular la tasa de aplicación (l/ha).

Otra forma, consiste en cuantificar las variables que determinan el gasto por hectárea (gasto por boquilla, velocidad de aplicación y ancho de franja tratada) y calcular matemáticamente los ajustes que tengan que ser efectuados sin recurrir al método de ensayo y error. Con las ecuaciones siguientes se determina el gasto por hectárea:

GASTO/MINUTO (en L o kg/min) X 600

L o Kg/ha =  —————————————————————-

VELOCIDAD (en km/h) X ANCHO DE BANDA (en m)

O bien:

GASTO/MINUTO (L o kg/min) X 10,000

L o Kg/ha =  ———————————————————————-

VELOCIDAD (en m/min) X ANCHO DE BANDA (en m)

O bien:

GASTO/SEG (L o kg/seg) X 10,000

L o Kg/ha = —————————————————————————

VELOCIDAD (EN m/seg) X ANCHO DE BANDA (en m)

Para medir el gasto por minuto de una boquilla o de todo el aguilón, en una probeta graduada se recoge el gasto de 15, 30 ó 60 segundos (si se carece de una probeta graduada, se mide el tiempo que tarda en llenarse un recipiente de capacidad conocida) y se determina el gasto por minuto. Si alguna boquilla del aguilón presenta un gasto mayor o menor a un 10% de la media de todas las boquillas, deberá revisarse, puede estar deteriorada o tapada. Otra manera de determinar el gasto por minuto de todo el equipo, es colocando una cantidad conocida de liquido en el depósito del equipo y medir el tiempo que tarda en vaciarlo asperjando.

Para calcular la velocidad de marcha, simplemente se asperja sobre el terreno y se mide el tiempo que tarda en recorrer una distancia conocida (50, 100 o 200 metros). No debe confiarse en lo que marca el tacómetro, debe determinarse midiendo distancia y tiempo. Una vez que se esté asperjando el plaguicida debe revisarse esta variable, ya que normalmente se desajusta y causa imprecisión pues varía por cambios en la caja de velocidades, aceleración, condiciones del terreno, tipo de llantas, etc.

MATERIALES Y METODO.

Materiales para calibración de aspersora de mochila:

  1. Aspersora de mochila (manual).
  2. Boquilla de abanico.
  3. Probeta.
  4. Agua.

Materiales para calibración de aspersora montada al tractor:

  1. Tractor.
  2. Aspersora (para tractor).
  3. Boquillas de abanico.
  4. Agua
  5. Bolas.
  6. Probeta.

Metodología.

Para calibrar aspersora de mochila manual:

  • Se lleno de agua la aspersora de mochila manual con capacidad de 19 L.
  • Posteriormente la persona camino una distancia de 33m y se anoto el tiempo que realizo dicha distancia.
  • Se midió con la probeta el total de liquido que tira la boquilla durante 20 s.

Metodología.

Para calibrar aspersora montada al tractor:

  • Se lleno de agua la aspersora.
  • Posteriormente, el tractor recorrio una distancia de 33m y se anoto el tiempo que realizo dicha distancia.
  • Se midió con la probeta el total de líquido que tira la boquilla durante 20 s.

RESULTADOS.

Aspersora montada al tractor.
Numero de boquilla ml por boquilla
1 800
2 870
3 870
4 820
5 850
6 850
7 820
8 850
9 750
10 830
11 880
12 810
13 900
14 870
15 800

Boquillas

Teejet= 8002

Bomba de mochila

33m * 80 cm

26.4 metros transcurridos                            820 ml

10,000   315 litros.

CONCLUSIÓN.

Con dicha práctica aprendimos a calibrar dicho equipo en campo. Con este conocimiento se puede calcular que tanto de líquido se gastara por ejemplo en 1 hectárea. Además que tanto de herbicidas se comprara, entre otros aspectos. También es importante conocer los tipos de boquilla para que sepamos cual utilizar en un debido momento.

LITERATURA CITADA.

http://www.pancanal.com/cich/documentos/manejo-insecticida-pina.pdf

http://www.promipac.org/promipaczamo/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=443&Itemid=32

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