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Lápiz óptico

El lápiz óptico es una pluma ordinaria que se utiliza sobre la pantalla de un ordenador o en otras superficies para leer éstas o servir de dispositivo apuntador y que habitualmente sustituye al mouse o con menor éxito, a la tableta digitalizadora. Está conectado a un cable eléctrico y requiere de un software especial para su funcionamiento. Haciendo que el lápiz toque el monitor el usuario puede elegir los comandos de los programas (el equivalente a un clic del mouse), bien presionando un botón en un lado del lápiz óptico o presionando éste contra la superficie de la pantalla.
El lápiz contiene sensores luminosos y envía una señal a la computadora cada vez que registra una luz, por ejemplo al tocar la pantalla cuando los píxeles no negros que se encuentran bajo la punta del lápiz son refrescados por el haz de electrones de la pantalla. La pantalla de la computadora no se ilumina en su totalidad al mismo tiempo, sino que el haz de electrones que ilumina los píxeles los recorre línea por línea, todas en un espacio de 1/50 de segundo. Detectando el momento en que el haz de electrones pasa bajo la punta del lápiz óptico, el ordenador puede determinar la posición del lápiz en la pantalla.
El lápiz óptico no requiere una pantalla ni un recubrimiento especiales como puede ser el caso de una pantalla táctil, pero tiene la desventaja de que sostener el lápiz contra la pantalla durante periodos largos de tiempo llega a cansar al usuario.

Ventajas y desventajas.
El mecanismo de funcionamiento de los lápices ópticos parecía antes demasiado simple, dado que no necesitaban ni de un monitor especial ni de hardware de última generación. A pesar de todo, llegaron a ser muy populares en su día.
Hace unos años incluso existían versiones de lápices ópticos para ordenadores domésticos como el entrañable ZX Spectrum, El cual se conectaba a cualquier televisión normal.
Las aplicaciones que sacaban partido de este periférico eran todas aquellas que se basaban en menús e iconos y, por supuesto, los programas de dibujo tanto de tipo CAD como de tipo “Paintbrush”. Pero, como suele pasar, no todo iban a ser ventajas. El gran inconveniente de este dispositivo es su falta de precisión. Para una correcta detección del haz de refresco, es necesario mantener el lápiz completamente perpendicular a la pantalla. Esto era relativamente fácil de lograr cuando se señalaban opciones, pero terriblemente complicado a la hora de desplazarlo por la pantalla.
Si usted coge un lápiz corriente ahora mismo y escribe sobre un papel, podrá observar que, para mayor comodidad, inclina ligeramente del lápiz. Esto no es aceptable con el lápiz óptico, dado que el sensor detectará el haz en otro de los miles de puntos que componen la pantalla. Así pues, su falta de naturalidad dio al traste con una de las ideas más memorables en el terreno de los periféricos para ordenador.

La nueva generación
Con ellos tiempo, la idea del lápiz óptico ha ido refinándose hasta dar lugar al nacimiento de otra generación de lápices. Lápices que cumplen con su cometido sin problemas, y que se manejan con mucha más soltura. Sin embargo, requieren de hardware especial, ya sea en forma de sensores de posición colocados en la pantalla, o de sensores de presión colocados en tableros (conocidos como tabletas digitalizadoras).

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